Educar a un cachorro

Educar a un cachorro para una mejor convivencia en la familia y en la sociedad

Prevención de problemas de comportamiento

Educar a un cachorro representa una necesidad tanto para los propietarios como para el mismo cachorro y el resto de miembros de la comunidad.

Un perro educado sabrá qué hacer en todas las ocasiones, reduciendo el riesgo de ansiedad y estrés. Será más bienvenido en un grupo. Estará más tiempo haciendo actividades en compañía de su propietario, será en definitiva más feliz.

Educar a un cachorro requiere práctica y paciencia pero es una inversión para una futura convivencia armoniosa.

Educar a un cachorro para que sepa qué hacer en todas las ocasiones

Este concepto está lejos de querer adiestrar a un perro que siga órdenes al pié de letras y que se convierta en una máquina.

En otras palabras no se trata de enseñar la obediencia para limitar su libertad y su autodeterminación. Un perro es capaz de procesos cognitivos bastante elevados y prueba emociones parecidas a las personas. Lo único es que su vocación de perro y su identidad van reconocidas y respetadas, en el ámbito de un contexto no natural, que es la ciudad.

El estrés que caracteriza la vida hoy en días puede afectar tanto los propietarios como los perros.

Para reducir el estrés, el perro necesita un cierto grado de previsibilidad de lo que le va a pasar en el día y en todas las situaciones.

La previsibilidad consiste en saber que se espera de él frente a todos los eventos y hechos que va a tener que enfrentar. Al contrario, el no saber cómo reaccionar, deja el cachorro en un estado de incertidumbre. La inseguridad crece en la medida que no se establezca una rutina bastante previsible.

A continuación, analizamos las situaciones más comunes y cómo educar a un cachorro a que sepa gestionarlas.

Pasear por la calle

Educar a un cachorro a pasear por la calle es bastante sencillo pero es recomendable seguir algunos consejos. Primero hay que observar el cachorro. Ver si tiene miedo a los ruidos de los coches, si está sensible a los movimientos bruscos, si tiene algún tipo de reacción a ciertas personas….etc. El miedo se caracteriza por temblores, inmovilidad, instinto de huida, ladridos, entre otros aspectos. Si notamos algún grado de sensibilidad, posiblemente el cachorro no ha sido expuesto gradualmente a los estímulos cuando se encontraba en la etapa de socialización temprana – hasta los cuatro meses. O su miedo tiene una componente genética o traumática.

Delante de un cachorro con miedo, hay que saber que el individuo se siente incómodo y que exponerlo de sobre manera a las causas que le provocan el miedo, no es la cosa recomendable. Una vez identificadas las causas de su miedo, hay que hacer un proceso de gradual desensibilización. Esta técnica de tratamiento del comportamiento consiste en ir poco a poco asociando algo positivo con el estímulo que provoca el miedo.

En todos los casos sería recomendable acudir con un profesional de etología y adiestramiento canino.

Si el cachorro no muestra señales de incomodidad, educar a un cachorro a ir por la calle se basa en reforzar positivamente que el perro proceda a nuestro lado, sin tirar de la correa. Con un cachorro no hay que ser estrictos. Sólo se le dan indicaciones suaves. Con paso rápido y jugando con el el, se le enseña un paseo relajado, con el objetivo que sea una actividad placentera durante la cual el cachorro aprenda a poner atención al propietario.  Cada vez que mira hacia nosotros, establecer una conexión con el, mediante caricias, premios, expresando nuestra satisfacción.

Hay que dejar oler el suelo. El perro así va descubriendo e investigando, conociendo las trazas de los olores.

Esta actividad olfatoria es recomendable para toda la vida del perro. Teniendo el cuidado de que no coma heces o no entre en contacto con las pis de otros perros si aún no está cubierto con todas las vacunas.

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Saludar a otros perros y saludar a personas sin saltar encima

En el cachorro es normal un comportamiento social, efusivo. De la misma forma es normal que intente llegar a lamer la cara de las personas, y a jugar mucho. Así que hay que entender y respetar esta forma natural de ser. Sin embargo se pueden dar al cachorro unas indicaciones para guiarle hacia el comportamiento más oportuno sin reñir, sin castigar, sin utilizar tonos inapropiados y que pueden herir la sensibilidad del perro y estropear el vínculo perro-propietario que es muy importante en la vida de ambos.

Sobre todo en la etapa de cachorros hay que fomentar el encuentro con otros perros. En caso de venir llegar un perro no hay que tensar la correa, ni anticipar con cualquier alerta tipo “allí viene un amigo”. Esto puede dar señales equivocadas al perro. Al sufrir la tensión de la correa puede pensar que está llegando una amenaza. Al oír un aviso, puede sobreexcitarse. La manera más adecuada de acercarse a un perro es mirar el comportamiento de ambos perros, respetando los tiempos de cada uno, dejando la correa floja. Es útil educar a un cachorro a la llamada en positivo. Así, después del encuentro, o cuando se quiere reanudar el paseo, o haya algún tipo de necesidad, el cachorro presta atención a la llamada.

Otras “peticiones” que van muy bien son el SIENTA y él QUIETO, practicadas como juego, y de manera positiva, asociados a premios. Mediante ellas, se pide al cachorro con niveles de exigencia crecientes, a que cuando se encuentren otras personas, permanezca sentado y quieto. Son objetivos muy elevados para los cachorros, por lo cual, hay que tener mucha tolerancia, paciencia e ir al ritmo de cada cachorro.

Educar a un cachorro a no morder la correa

Es típico de los cachorros que mordisqueen la correa. Para limitar esta costumbre se puede educar a un cachorro a que entienda la orden SUELTA y recompensar con otro juguete.

En nuestro centro de adiestramiento canino en Barcelona, os acompañamos en el aprendizaje respetuoso de la obediencia básica.

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Utilizar medios de transporte público o coche

Para utilizar los medios de transporte público, habrá que educar a un cachorro a entrar en su transportin y eventualmente ponerse un bozal.

Como hacer que el cachorro (o cualquier perro) se acostumbre al transportín

Antes de necesitar cerrar el transportin, sacar el transportin y dejarlo a la vista. Se queda en casa como si fuera un elemento más de la decoración. Todas las veces que el cachorro se acerca premiarlo. Los premios se pueden colocar dentro del transportin mismo y dejar que el perro entre con confianza y que salga sin cerrar la puerta. Retirar el transportin, guardarlo y sacarlo otra vez, otro día. Hacer lo mismo durantes unos días.

Cuando el perro haya hecho la asociación Transportin=premios, se puede cerrar y abrir la puerta. Tras una serie de repeticiones, el perro está listo para poder llevarse en el transportin.

Como hacer que el cachorro (o cualquier perro) se acostumbre al bozal

Con el bozal, se sigue un procedimiento parecido. Sin acercar el bozal al perro, ponerle algo muy gustoso en el interior. Dejar que el mismo cachorro ponga el morro en el bozal.

Como en el caso del transportín, es recomendable que no se ate inmediatamente el bozal. Es mejor no dejarlo puesto la primera vez que haga este ejercicio de habituación.

Poco a poco, se va premiando el perro por su interés en el bozal. Finalmente se llegará a notar que para el perro ya no representa un objeto desconocido y del cual desconfiar.

Viajar en coche

Primero hay que hacer que el sitio en el coche sea confortable. Asegurarse que el perro se encuentre en buena salud. Dejar que en el coche encuentre algo muy agradable.

Desde el primer contacto con el coche, hay que mantener una actitud relajada y hacer que sea una experiencia positiva. Pueden ser de ayuda mordedores como orejas de cerdo deshidratadas u otras golosinas. Además se recomiendo la aplicación de feromonas sintéticas en formato spray – nombre comercial ADAPTIL. Las feromonas tienen un efecto calmante.  

Sigue la continuación de este contenido en las próximas publicaciones.

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