Mi perro se porta mal

comportamiento canino en positivo

Consejos para evitar afirmar “mi perro se porta mal”. Consigas un buen comportamiento en pocos pasos

Que significa “mi perro se porta mal”? Los estándares varían según los individuos, los contextos e incluso los conceptos distintos sobre tener un perro.

Si elegimos el perro adecuado según nuestro estilo de vida ya es un buen comienzo, pues las expectativas sobre su comportamiento serán como mínimo en línea con lo que podemos ofrecerle.

“Mi perro se porta mal” cuando tira demasiado de la correa. También cuando ladra en exceso y pide atención continuamente. “Mi perro se porta mal” cuando marca con pipí en sitios donde no debería, cuando es agresivo con otros perros o personas.

Estas son algunas explicaciones prácticas del porque “mi perro se porta mal”. La buena noticia es que es suficiente cambiar de actitud. Pon en práctica pocos y sencillos conceptos para mejorar substancialmente el comportamiento de tu perro.

mi perro se porta mal

Consejos generales para no volver a decir “mi perro se porta mal”

  • Todos estos problemas pueden ser limitados si educamos a nuestro perro en forma positiva. Enséñale desde temprana edad el comportamiento que deseas reforzándolo con premios. De esta forma también construimos una relación basada sobre el respecto.
  • Cuando utilizamos castigo, no solamente no estamos enseñando cómo en realidad queremos que el perro se comporte, sino que además lo estamos asustando y poniendo nervioso.
  • Para evitar afirmar que “mi perro se porta mal”, hay que anticipar y cubrir sus necesidades sociales y de juego. Resérvale el tiempo adecuado de interacción con otros perros y de actividad lúdica.  
  • Identifica y aprende a gestionar las fuentes posibles de estrés y miedo porque en ellas residen la mayor parte de las causas de malos hábitos. Sobre todo cuando repentinamente nuestro perro cambia de comportamiento, observamos porque esto se ha verificado.
  • Si los problemas de comportamiento persisten o empeoran o constituyen una seria amenaza para vuestra convivencia, consulta con un profesional.

 

 

Educación estricta o bienestar del perro

Mi perro, Oscar, es un Jack Russell Terrier de 6 años.

Seguro os esperéis que sea todo un perro de cine. Que sepa seguir todas las órdenes al cabo de un segundo. Que no suba al sofá y menos a la cama, o que no olisquee al suelo, o que haga un Junto de campeones.

Pues no, mi Oscar es un perro empático, criado con amor y respecto, y a base de vivencias positivas para los dos.

Desde muy pequeño ha pasado la mayor parte del tiempo conmigo o con personas de confianza, y no ha desarrollado ninguna ansiedad por separación. He fomentado su independencia por su bien, aunque he sacrificado un poco ese gustillo común de tener al perro siempre a las faldas de uno. “Ser perros” para muchos significa “estar pegado al amo, adorarlo y hacerle fiestas todo el tiempo”.

No comparto esta opinión. Primero está el bienestar de la mascota, lo que se le exige o se le pide, siempre debe de tener en cuenta sus límites. Un perro no es por ejemplo una exhibición circense. Habrá algunos que disfrutan de acrobacias, pero no es necesario que un perro sea un robot que todo lo reproduce.

Oscar duerme conmigo y mi bebé de un año. Reclama su espacio como nosotros el nuestro. Le he enseñado que todos convivimos en la cama y todos podemos estar bien.

Oscar sube al sofá porque allí se siente cómodo y seguro. Quien no está de acuerdo sobre las virtudes del sofá?

Y Oscar normalmente responde a las órdenes pero si en ese momento está ocupado con un olor muy interesante es probable que se demore. Es como si a uno se les pidiera de hacer algo cuando está disfrutando de una buena lectura en el baño….

Los perros tienen afinidades con las personas y no todas las personas está percibidas de la misma forma. Las órdenes, impartidas con una cierta forma, tienen más probabilidades de ser aceptadas por el perro, según el tipo de perro, su carácter y su experiencia con esa persona.

perro en el sofá