Leader de la manada: mito y realidad

Un educador canino muy famoso, Cesar Millan, ha ido promoviendo la figura del “leader de la manada”. A causa de su éxito mediatico es bastante frecuente que los propietarios de perros aspiren a ser como el.

Un “leader de la manada” es aquel individuo que sobre el grupo ejerce el rol de jefe, de comandante. Es una definición basada sobre el principio que, para que funcione, un grupo debe tener una jerarquía.

Los fallos de la filosofía del Leader de la manada.

La filosofía del “leader de la manada” sin embargo hace referencia a la presunta estructura jerárquica que hay en una manada de lobos. Y, dando por hecho que el perro discenda del lobo, se deduce que el perro también necesita un jefe.  En esta relación el perro está  “sumiso” y por eso, “tranquilo”.

A pesar de que está demostrado científicamente que lobos y perros comparten el 99.8% de su patrimonio genético, varios estudios muestran como los perros se han evolucionado socialmente a un grado que no tiene mucho sentido esta comparación.

Sobre todo se ha puesto en duda la necesidad del carácter de dominante que debería tener un “leader de la manada”.

Como dice Barry Eaton en su libro, Dominancia en perros: Hecho o Ficción.

‘Muchas autoridades del mundo del comportamiento canino ahora se dan cuenta que un perro no intenta elevar su estatus sobre el de su dueño. El término  ‘dominancia’ no es una característica de los perros. Un estudio de Bradshaw et al., (2009) ha cuestionado si el término ‘dominancia’ se podría aplicar al contexto de la agresión de los perros hacia los humanos. El autor sugiere que la interacción social inapropiada entre propietario y perro, que lleva a una desconfianza del perro hacia su propietario, sea en realidad la razón de la agresión’.

dominancia sumisión en perrosComo se puede reflexionar, un “leader de la manada”, dominante, se vuelve en la práctica la causa de la agresividad del perro.

La alternativa a la dominancia

Entonces si un “leader de la manada” para definirse tal, debe de probar su dominancia hacia el perro y este último mostrar sumisión hacia el, considerando los efectos de una relación basada en la dominancia, podemos afirmar que no tienen sentido ambos términos.

Todo lo contrario, debemos de fomentar y trabajar una relación de confianza, colaboración, y recompensa.  El miedo no facilita ningún tipo de relación.

Crear las condiciones para el bienestar de los perros y nuestra satisfacción como propietarios inicia con el respecto recíproco.